INTRODUCIÓN
Es tiempo de dejar de alabar al sistema educativo nacional y a comenzar a fincarle responsabilidades por la espantosa realidad social que se está viviendo actualmente, una realidad que difícilmente se modificará con tratamientos paliativos como han sido propuestos décadas anteriores e incluso actualmente, si la historia que es una asignatura que se basa en el análisis, la crítica, la reflexión y comprensión del pasado para no cometer los mismos errores en el futuro no ha sido del todo clara con lo que se debe hacer; entonces es tiempo de comenzar a prepararle un cortejo fúnebre al Sistema Educativo Mexicano ya que es inminente su destrucción y muerte.
Sin tener una visión malinchista es necesario mencionar que el Sistema Educativo Mexicano se está desangrando desde sus orígenes a principios del siglo XX, puedo atribuirle las causas a muchos factores y los puedo bautizar de tantas formas como yo lo deseara, pero irremediablemente el foco en el que convergen todos los problemas se le llama planeación.
La pretensión del presente ensayo es precisamente hacer mella en los resultados que se han generado a partir de las políticas educativas implementadas en distintas épocas de la historia de nuestro joven pero desahuciado Sistema Educativo Mexicano, no deseo criticar únicamente desde una perspectiva inocua, sino analizar todos aquellos elementos que eran de suma importancia y que tenían que ser tomados en cuenta para evitar tantas consecuencias a largo plazo.
Espero que después de que el lector lea este ensayo no se quede únicamente con la visión del autor, sino que construya su propia opinión en base a su criterio y su capacidad de reflexión, que a fin de cuentas es lo que importa ya que en base a la polémica que genere estaré asegurando el interés y la posibilidad de que se siga investigando con respecto al tema presentado y por ende tendré la seguridad de que se podrá proponer una solución de fondo que pueda cambiar las condiciones generales de nuestro país.
Es tiempo de dejar de alabar al sistema educativo nacional y a comenzar a fincarle responsabilidades por la espantosa realidad social que se está viviendo actualmente, una realidad que difícilmente se modificará con tratamientos paliativos como han sido propuestos décadas anteriores e incluso actualmente, si la historia que es una asignatura que se basa en el análisis, la crítica, la reflexión y comprensión del pasado para no cometer los mismos errores en el futuro no ha sido del todo clara con lo que se debe hacer; entonces es tiempo de comenzar a prepararle un cortejo fúnebre al Sistema Educativo Mexicano ya que es inminente su destrucción y muerte.
Sin tener una visión malinchista es necesario mencionar que el Sistema Educativo Mexicano se está desangrando desde sus orígenes a principios del siglo XX, puedo atribuirle las causas a muchos factores y los puedo bautizar de tantas formas como yo lo deseara, pero irremediablemente el foco en el que convergen todos los problemas se le llama planeación.
La pretensión del presente ensayo es precisamente hacer mella en los resultados que se han generado a partir de las políticas educativas implementadas en distintas épocas de la historia de nuestro joven pero desahuciado Sistema Educativo Mexicano, no deseo criticar únicamente desde una perspectiva inocua, sino analizar todos aquellos elementos que eran de suma importancia y que tenían que ser tomados en cuenta para evitar tantas consecuencias a largo plazo.
Espero que después de que el lector lea este ensayo no se quede únicamente con la visión del autor, sino que construya su propia opinión en base a su criterio y su capacidad de reflexión, que a fin de cuentas es lo que importa ya que en base a la polémica que genere estaré asegurando el interés y la posibilidad de que se siga investigando con respecto al tema presentado y por ende tendré la seguridad de que se podrá proponer una solución de fondo que pueda cambiar las condiciones generales de nuestro país.
Tengo que hacer una acusación muy grave y que quizás ya haya sido hecha con anterioridad, no me interesa si fue tomada en cuenta o no pero tengo la necesidad de difundir lo que pienso, el sentimiento en este momento pasa al plano de lo irrelevante y la razón se convierte entonces en el motor de esta acusación, acuso al Sistema Educativo Mexicano (que nombraré posteriormente como SEM por cuestión de practicidad) y sus políticas de escritorio de ser la génesis de la desigualdad social y pobreza que se vive actualmente en nuestro país, exijo que este organismo sea llevado a juicio y que sea juzgado como cualquier otro sentenciado por cometer graves delitos e infamias en contra de la población de nuestro país; tanta pobreza, marginación e inmensas brechas de desigualdad son la moneda corriente que se paga diariamente en nuestra sociedad (Paz, 1985)
Esta sociedad que comenzó a vivir una aparente revolución en 1910 y que buscaba en sus ideales más puros redistribuir la riqueza a todo el pueblo se quedó únicamente en un sueño utópico por cumplir, la realidad en la que despertó el mexicano de aquél entonces era llena de ilusión, de sueños, de proyectos el “Ahora si esos caciques nos van a devolver todo lo que nos robaron” se quedó solo en eso, sueños; para que los mexicanos y la incipiente clase campesina y obrera tuviera mayores expectativas el gobierno comienza a gestar una de las mayores tareas de alfabetización conocidas hasta ese entonces, su política de alfabetizar en número y no en calidad se convirtió en el fin último de la tarea educativa, pero que hay con eso, cuál era el trasfondo de esa política, en realidad al gobierno no le importaba la capacidad que tuvieran los profesores reclutados, ni mucho menos los resultados que tuvieran con la tarea educativa, muestra de ello es como lo dice Meneses (1988) al referirse a la poca disposición de las autoridades educativas para darle seguimiento al trabajo realizado por los profesores y aún más importante para cerciorarse de la calidad de los servicios prestada.
De esta forma, la política implementada por las autoridades se convirtió en una fábrica de sirvientes al servicio de los hacendados que ahora sólo habían cambiado de nombre pero que aún poseían grandes fortunas, y obviamente ellos eran los titulares de las pocas empresas que se iban creando para comenzar a activar la economía de nuestro país. Esa necesidad por letrar al hombre más pobre y miserable lo convirtió en un sujeto apto para integrarse a la vida laboral con las mismas condiciones paupérrimas de siempre, con la única diferencia de que ahora ya sabía leer y escribir además de hacer cuentas, si hacemos una analogía para entender esta condición podemos poner como ejemplo a un refrigerador con funciones básicas y a uno con despachador de agua fría, todos sabemos que la característica común de cualquier refrigerador es la de enfriar y mantener los alimentos, y también deducimos que un refrigerador siempre se encuentra en la cocina, pero la diferencia entre estos enseres domésticos es que uno es práctico y el otro ya no, por lo que la opción más coherente es cambiarlo de inmediato por el que se encuentre en mejores condiciones para cubrir mis necesidades y colocarlo en el mismo lugar.
Así entonces sucedió lo mismo con la clase campesina y obrera, querían personal más competitivo y práctico para elevar las ganancias, esa educación tan reiterada y nombrada estaba disfrazada para el pueblo ya que esa mejora de condiciones de vida, económicas y sociales sólo eran un discurso político para sembrar en los mexicanos un amor a la patria y al trabajo colectivo (Arnaut, 1993)
A todos los campesinos que en ese momento se les alfabetizó no se les brindaron mayores herramientas para forjarse un mejor futuro, se les capacitó para servir mejor a los patrones, el problema no sólo fue la finalidad de la política maquillada, sino que llegó el momento en el que se tenía que dar el siguiente paso, la cobertura a los que tenían la necesidad de estudiar la educación secundaria, el SEM no había previsto tan fuerte situación ya que sólo había pensado a corto plazo para solucionar un problema mediato, la falta de planeación entonces limitó su campo de acción y también encontró reducidos sus recursos humanos para afrontar los nuevos requerimientos de la sociedad.
Es entonces cuando comienza a ser visible la vulnerabilidad de nuestro sistema dadas las condiciones de falta de planeación y visión a largo plazo, el conflicto de cobertura se presentó aún más puesto que el personal que ahora sobraba en primaria fue enviado a secundaria situación que acentuó aún más la problemática de la calidad ya que los profesores no contaban con el perfil necesario para ese trabajo.
Es entonces que la sociedad comenzó a darse cuenta de la gran farsa que se había montado en aras del desarrollo del país y de los ideales de la revolución, la gente seguía “jodida” y los ricos eran los únicos que tenían la posibilidad de recibir verdadera educación, por supuesto en el extranjero y ellos con trabajo sabían leer y escribir, la división social de pobreza y riqueza se acentuaba con mayor énfasis y contrastaba totalmente con el propósito inicial de la campaña de alfabetización presentada por el SEM, en lugar de que los campesinos, indígenas y la clase obrera saliera del hoyo en el que se encontraba, se quedó estancado sin la posibilidad de trascender a un plano social digno.
Las diferencias mas marcadas que se dieron por esta política es que a los campesinos se les dejó en el campo, mientras que la educación que se les dio a los hijos de los ricos les permitió ascender en la escala de poder y ocupar puestos de mucha importancia, con marcadas diferencias salariales y mayor aún con mejores condiciones de trabajo, la desigualdad social era evidente, la política alfabetizadora cumplió con la función definitoria, pero no con la necesidad de fondo que era sacar de la pobreza al pueblo.
No obstante de haber comenzado a abrir la gran brecha de desigualdad en el pueblo mexicano el SEM implementó una política menos pertinente que la anterior e igual de incongruente como su fundamento mismo, en la década de los años treinta cuando el auge del socialismo se dejaba sentir en su máxima expresión en Europa, deciden específicamente en el año de 1934 “Reformar el artículo tercero constitucional sustituyéndose la educación laica por socialista” (Órnelas, 2000) obviamente este cambio de ideología en la educación resultaría por demás incoherente con la realidad ya que la forma de vida y prácticas económicas de nuestro país tenían una presencia meramente capitalista, ante ello hubo una gran cantidad de inconformidades puesto que los terratenientes y dueños de la riqueza en nuestro país se sintieron agredidos por el gobierno y esta política.
Lo más grave es que el pueblo ahora se encontraba en una confusión mayor, ya que por un lado tenían grandes deseos de superarse y por otro estaban siendo comprometidos por luchar por el desarrollo nacional, entonces en dónde quedaron las promesas de salir adelante a partir de la educación brindada por el gobierno.
Los soportes socialistas aparentemente potenciados por Lázaro Cárdenas estaban basados en una educación de carácter racionalista, igualitaria, desfanatizante, proletaria progresiva y funcional que le daría al pueblo las armas para poder surgir como una nueva clase social que empujará la economía nacional; sin embargo los resultados no fueron los más favorables ya que la población en general no tenía costumbres ni principios que eran necesarios para dar el cambio, esa reforma que había sido hilvanada con retazos de el socialismo europeo no era la solución que se necesitaba en nuestro país debido a que el contexto en el que trataba de aplicarse aún no había pasado por un proceso de concientización necesario para poder impregnar a los mexicanos de esa ideología extranjera.
Parafraseando a Ramos (1976), ninguna ideología puede ni debe imponerse sin conocer las características de aplicación ni de contextualización, es decir que no por el afán salir del problema se puede implementar cualquier plan con miras a resolver los conflictos, y en este caso así sucedió ya que la poca duración que tuvo la educación socialista únicamente dejo entredicho que el SEM necesitaba urgentemente un cambio radical, y obviamente no podía venir de afuera como el último fracaso expuesto.
Es así como a pesar de muchos intentos por mejorar las condiciones en las que se impartía la educación, se iba cayendo en los mismos errores, lo más extraño es que a cada tropiezo parecía que los resultados no fueran significativos para corregir los procesos y entonces se volvían a implementar acciones sin mirar más allá de los primeros meses de operación, esa situación se vivió una y otra vez en la cual se daba una reforma y llegaba otra, la falta de planeación se convirtió entonces en el común denominador de las políticas implementadas en el sector educativo de nuestro país.
Eventualmente los enfoques e ideologías que iban permeando el SEM iban cambiando de nombre y de apóstol, a través de las últimas décadas cuando el campo ya no le interesaba al gobierno y cuando la tecnología comenzó a preocuparle fue cuando se le dio otro giro a la educación, tratando de impulsar el carácter técnico para poder defenderse ante la mecanización en los procesos, resultado de ello fue la creación de los CECYT impartidos a cargo del IPN y la creación de otras escuelas como el CONALEP, el DGTI entre otros, estas disposiciones se dieron en respuesta a la gran necesidad de formar técnicos para manejar las máquinas, ahora no sólo se trataba de saber leer y contar sino de saber manejar máquinas, componerlas y darles mantenimiento; esta respuesta por parte del SEM le sirvió de manera mediata aunque a largo plazo le generó otro problema que radica en no haber previsto el resultado de tan osada y atrevida acción ya que cada vez más se aglomeraban los grupos de técnicos, lo que ayer era una necesidad en ese momento perdió importancia, inclusive a pesar de saber lo que había pasado con el reclutamiento masivo de los maestros y su aumento de matricula en contraste a sus plazas vacantes, resultó igual ya que ya no había trabajo suficiente para los técnicos y nuevamente se encontraron en un problema muy fuerte, el aumento del desempleo.
Y así paulatinamente se fue marcando cada vez más la gran diferencia entre las clases sociales en México, por un lado se les daba una educación de liderazgo a los hijos de los políticos y clase rica, mientras que a los hijos de los pobres se les siguió dando una capacitación para ser obedientes en el trabajo y competitivos, razón por la cual la incipiente clase obrera no ha dejado de ser de alguna forma la mano de obra que hace que este país funcione; no se puede culpar de cierto modo a la clase obrera ya que sólo hacen lo que se les dice, ni tampoco le podemos quitar responsabilidad de que su condición sea un proceso repetitivo ya que aunque cada vez va adquiriendo mayor capacidad de reflexionar acerca de su realidad sigue atado de manos para poder reaccionar.
Finalmente puntualizo que cada una de las políticas llevadas a cabo por nuestro gobierno y su subordinado SEM son responsables de las condiciones económicas y sociales actuales, su falta de visión y su poca capacidad para vislumbrar un futuro han sido las causas por las cuales vivimos una realidad muy desalentadora en la que sólo jugamos un papel de peones en un juego en el que participan sólo unos cuantos y en el que el único que pierde a final de cuentas es el pueblo, no obstante no dudo que reformas vengan y otras vayan por que de alguna forma debe justificarse el trabajo de oficina, lo único que sería digno de tomar en cuenta es que durante mucho tiempo el pueblo ha servido como peón, esclavo y sirviente y que ya es tiempo de que sea tomado en cuenta para redactar sus políticas y acciones, ahora es cuando comprendo el porque los planes y programas de una universidad pública y otra privada son tan distintos y el porque el perfil de egreso de ellos me parece tan extraño, y me entristece saber que la respuesta a mi inquietud es porque nunca he trascendido de mi clase social que ha sido golpeada y sobajada desde el origen del sistema, a pesar de ello no me rendiré y trataré de que cada uno de los pasos que de en un salón de clases sea para tratar de igualar las oportunidades de conocimiento en mis alumnos, que esa posibilidad de salir adelante que no tuvieron mis abuelos y mis padres no sea heredada a las futuras generaciones, con frecuencia hablamos de que los niños son el futuro de México, pero la realidad es que ya son el presente y que precisamente por ellos es que se debe pugnar porque las políticas educativas sean congruentes en la realidad y que no se queden como requisito burocrático.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Arnaut Salgado, Alberto (1993), “Historia de una profesión: maestros de educación primaria en México”, Tesis de Maestría, México, El Colegio de México.
Barbosa Heldt, Antonio (1972), “Cien años de la educación en México”, México, Pax.
Castillo, Isidro (1965), “México y su revolución educativa”, México, Pax, pp. 12-29
Civera Cerecedo, Alicia (1997), “Entre surcos y letras. Educación para campesinos en los años treinta”, México, El Colegio Mexiquense, A. C.-Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.
Latapí, Pablo (1991), “La educación formal”, vol. I, México, SEP-Nueva Imagen, pp. 45-56
Loyo Bravo, Engracia (1999), “Gobiernos revolucionarios y educación en México”, 1911-1928, México, El Colegio de México, pp. 26-38.
Meneses Morales, Ernesto (1988), “Tendencias educativas oficiales en México”, 1934-1964, México, CEE-UIA, pp. 56-65.
Paz, Octavio (1990), “El laberinto de la soledad”, México, ed. FCE, pp. 89-92.
Rodríguez Rivera, Víctor Matías (1986), “Esbozo histórico y prospectiva de las escuelas normales rurales”, Cero en Conducta, No. 4, marzo-abril, pp. 49-55.
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