Introducción
En la época contemporánea suelen usarse una gran variedad de neologismos, algunos con mucha significancia y la mayoría en el desuso originado por la inoperancia, éstos últimos son los que con el paso del tiempo deben comenzar a renovarse para no quedar desfasados por las revoluciones epistemológicas y paradigmáticas. Uno de los términos más utilizados y eventualmente revisados por la comunidad investigadora en el ámbito educativo es el de curriculum, este término tiene varias acepciones que desde luego tiene un significado diferente dependiendo del contexto en el que se utilice.
En la época contemporánea suelen usarse una gran variedad de neologismos, algunos con mucha significancia y la mayoría en el desuso originado por la inoperancia, éstos últimos son los que con el paso del tiempo deben comenzar a renovarse para no quedar desfasados por las revoluciones epistemológicas y paradigmáticas. Uno de los términos más utilizados y eventualmente revisados por la comunidad investigadora en el ámbito educativo es el de curriculum, este término tiene varias acepciones que desde luego tiene un significado diferente dependiendo del contexto en el que se utilice.
El significado a revisar con el presente ensayo es el referente a todos los métodos, objetivos, finalidades, curricula, diagnóstico entre otros, obviamente el realizar un bosquejo conceptual no representaría más que un aporte más al glosario y al bagaje cultural del lector, ello por supuesto no es algo malo, sin embargo la finalidad y trascendencia de esta producción literaria es que los futuros investigadores pueda establecer un puente entre el concepto y la vida real que es lo trascendente para cada uno de los interesados en este tema.
La directriz con la que se enfoca el tema del curriculum contempla aspectos políticos, sociales y económicos ya que el hablar de curriculum o de educación desde un solo enfoque sería como establecer un monologo sin entendimiento alguno y sin intencionalidad. Desde este punto de vista parece ser que el curriculum es un tema de gran preocupación en el mundo actual, sobre todo porque los cambios científicos, tecnológicos, culturales, políticos y económicos son vertiginosos y por ende las necesidades de la sociedad y de los intereses ponderan por el desarrollo de individuos con ciertas características que impacten notoriamente en su productividad en el campo laboral.
Esa es la perspectiva que se analizará a lo largo de las siguientes páginas y sobre todo se realizará una crítica basada en la política del cumplimiento, en la cual los secretarios de educación y las autoridades La primera e ineludible tarea de la educación
es enseñar un conocimienteducativas cumplen pero a la vez mienten generando así reformas y proyectos de escritorio que cumplen únicamente con el trámite administrativo pero que finalmente no satisfacen las necesidades imperantes en el mundo actual.
La situación curricular ha sido superada por las condiciones sociales, políticas y económicas que privan en el contexto nacional e internacional.
La primera e ineludible tarea de la educación
es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento.
Debemos enseñar a evitar la doble enajenación:
la de nuestra mente por sus ideas y
la de las propias ideas por nuestra mente.
Edgar Morin
1.1 La situación actual del curriculum.
Tradicionalmente, el diseño curricular educacional ha planteado objetivos, metas y estrategias, a partir de diagnósticos fundados en indicadores de orden nacional o regional. De esa manera se han fijado los requerimientos necesarios. Pero, si bien es cierto que una estrategia de planeación descentralizada y participativa ofrece determinadas ventajas como las que han sido mencionadas no es menos cierto que también se enfrenta a algunos riesgos. Por una parte, son muy pocas las localidades del país en las cuales el poder se encuentra distribuido en forma simétrica, o en donde se ha fomentado el ejercicio de la participación democrática en las decisiones de importancia para la mayoría de los componentes de dichas comunidades. Como resultado de esta situación, es necesario anticipar la posibilidad de que la estrategia de planeación que está siendo esbozada sea controlada o instrumentalizada por aquéllos que efectivamente ostentan el poder en las comunidades respectivas. Tal posibilidad puede materializarse a través de diversos mecanismos. Así, por ejemplo, a pesar de que la planeación se lleve a cabo a través de asambleas u otros procedimientos de consulta, puede darse el caso de que un número importante de personas se abstenga de participar, o se limite a apoyar los puntos de vista de los dirigentes comunitarios.
Por otra parte, es también posible que las comunidades locales no estén dispuestas a apoyar algunas decisiones que el gobierno considere necesario implementar para garantizar el bien común de la nación.
Lo anterior obliga a avanzar con prudencia en la línea aquí sugerida, de tal manera que se disponga oportunamente de los mecanismos necesarios para contrarrestar los intentos de instrumentar la planificación educacional, o bien de los procedimientos educativos que permitan obtener el consenso comunitario en torno a las decisiones que, siendo de interés general, encuentren obstáculos en algunas localidades del país.
Diaz, Barriga (2005) señala que para poder desarrollar un modelo que ofrezca las suficientes oportunidades a todos los individuos es necesario que se diseñen curriculas que no sólo estén pensadas en satisfacer a las necesidades actuales de manera momentánea sino que permitan tener un desarrollo a largo plazo y con una visión de prospectiva. Las características antes mencionadas son las que deberían estar implícitas en cada una de las reformas educativas, en contraste en el fondo de cada una de ellas se encuentra tristemente un rompecabezas en el cual se hallan retazos de muchas ideologías extrañas y descontextualizadas.
Ante estos problemas es que el sistema educativo mundial se encuentra actualmente, virtuosamente halagado en algunas ocasiones por responder a los requerimientos mediatos, pero reprochado por no dar respuestas a largo plazo, y es que en verdad todos los individuos actualmente en edad escolar estamos inmersos en un camino donde el principio ya ha sido tomado, pero que la meta cada día cambia de acuerdo a los intereses políticos y económicos.
Quienes trazan ese camino se hallan en la disyuntiva de establecer dos caminos, uno que es representado por los principios filosóficos que orientan los fines educativos establecidos por la OCDE y el otro que sin duda alguna es el más ancho y transitado por las condiciones operantes globalmente que determina quienes están aptos para trabajar y quienes no, la pregunta aquí sería ¿Por qué no mejor fusionar ambos caminos y crear una poderosa autopista de educación-desarrollo?
Ello por supuesto significaría un trabajo y una labor intensa para poder responder a las necesidades de la población mundial, y también representaría integrar a todas las naciones en un proyecto de desarrollo global, quizás lo primero sería un tanto sencillo, pero lo más difícil sería acabar con la competencia en la que se encuentran las superpotencias por ostentar el mayor poderío económico, políticos y social que plantea la globalización.
Este tan ansiado proyecto ha sido fuente de innumerables discusiones en congresos internacionales donde tratan de fijarse estándares para el desarrollo del mundo y de los individuos, lo primero que se debe destacar de ello es que para poder equiparar condiciones es necesario homologar las características de la población, ello sin duda alguna es un sueño difícil de alcanzar y una meta casi imposible de concretar; sin embargo una acción con la cual se puede apoyar es la de adaptar esos estándares impuestos, es obvio y lógico que los cambios no pueden ser frenados, evidente también lo es pensar que nadar en contra de la corriente de un río es una práctica inútil, pero prepararse para ello y atarse de un peñasco con una soga resultaría un recurso y un apoyo imprescindible y de mucho valor.
Afirma Martiniano (2009, pág. 35) La sociedad actual vive en una etapa de cambios vertiginosos y muy súbitos en la que lo actual mañana ya es obsoleto y obviamente para poder sobrevivir a ese devenir es preciso plantear nuevas alternativas de adaptación, esa adaptación debe convertirse en un elemento primordial que debe encontrarse inmerso en el curriculum actual, las condiciones ya están dadas y realmente el trabajo debe realizarse de manera conjunta y pensando en el colectivo.
Actualmente al momento de presentar las reformas educativas pareciera que no se presentan los cambios esperados, algunos aunque no son muy mediatos suelen aparecer sus efectos tiempo después, y muchos otros nunca lo logran, sin embargo esos cambios tienen un mismo sentido y deben seguir una misma dirección que es la de la integración a un modelo ya establecido por las condiciones globales que imperan en todos los sistemas, éstos mismos son los que determinan la posibilidad de provocar reacciones que son ya previsibles puesto que cómo dice Lawton “La sociedad y los individuos son productos de un diseño que está hecho a la medida de satisfacer las necesidades del cliente más exigente”
Al respecto de la analogía que postula Lawton se puede inferir que el curriculum como es planteado e impuesto tiene una doble finalidad, por un lado la ideal e incluso un tanto utópica y la otra que tiene una interacción directa con los modelos imperialistas y capitalista en donde los individuos se preparan únicamente para servir y poder adaptarse a una sociedad productiva que cada vez más y más exige mucho y humaniza poco. Desde un segundo punto de vista, Bernstein formula su teoría desde la búsqueda de las claves que permitan entender cómo se produce la transmisión cultural. En nuestras sociedades, la división social del trabajo sobre la que se fundamentan es la que regula los principios de poder y control social que, a través de mecanismos diversos, generan los procesos de producción, transformación y reproducción social y cultural.
En efecto esas prácticas traen consigo muchísimas problemáticas porque únicamente ofrecen soluciones de carácter paliativo que no responden a las verdaderas necesidades de educación, y por ende se convierten en prácticas carentes de valor real y adquieren un sentido mecánico en su ejecución. Una condición que se debe retomar y que es de vital importancia reside en el poco margen que podemos darnos para realizar los ajustes necesarios puesto que cuando las necesidades globales son determinadas, los estudiosos apenas comienzan con el diagnóstico, lo lamentable de este desfase de tiempo es que cuando las reformas se encuentran listas para salir a la luz, se vuelven descontextualizadas porque las condiciones en ese momento ya son otras y las necesidades resultan distintas.
HUEBER, H (1983), citado por Sacristán (1999, p. 73) señala que: “En verdad la planeación y diseño del curriculum atraviesa por un fuerte problema ya que últimamente se plantean nuevos enfoques y otras metodologías, pero el trabajo sigue siendo únicamente un trámite burocrático que termina impreso y guardado en los estantes de los profesores”
1.2 ¿Cómo llenar un hueco haciendo otro?
En ésta encrucijada se encuentran los investigadores y encargados de elaborar el curriculum debido a su limitación y obligación de responder a los requerimientos que va marcando un sistema meramente capitalista; olvidándose de las necesidades de la población por aprender y mejorar sus condiciones día con día, por ello es necesario que en lugar de tapar un hueco haciendo otro se piense en una alternativa que permita subsanar ambas necesidades, esa propuesta precisamente es representada por una educación orientada a promover el cambio social, en lugar de que los procesos educacionales se limiten a transmitir una cultura supuestamente inmutable, o a preparar a los individuos para adaptarse a una sociedad sujeta a diversos procesos de cambio, independientes de la educación.
Pensar en esa independencia de la educación con respecto a los aspectos políticos, económicos y culturales es como pensar en una computadora sin monitor puesto que es necesario que la educación que se imparte en los centros escolares vaya dirigida el pos del desarrollo y mejoramiento de la forma de vida de los individuos en sociedad, integrando el curriculum con una perspectiva holística y no seccionada, esta finalidad debe ponderar en cada una de las reformas puesto que en ello reside que los individuos que se están formando en los salones de este vasto sistema educativo sean competentes para resolver situaciones de la vida cotidiana.
Al respecto de las competencias la sociedad debe estar consciente que el dotar a los alumnos de meros conocimientos ya no es el fin de la educación ya que los conocimientos que ayer fueron el día de hoy están en constante cambio, la ciencia tiene una característica fundamental que la diferencia y caracteriza que es estar constantemente enriqueciéndose y fusionándose con nuevos conocimientos, por ello es que las COMBAS (Competencias Básicas) han retomado dos que son primordiales para que la sociedad no quede atrás con el proceso evolutivo de los conocimientos y de la ciencia. Dos de ellas son las competencias del aprendizaje permanente y la del manejo de la información.
Es preciso puntualizar que para poder superar el desfase existente entre el curriculum y las necesidades actuales es necesario que los individuos hagan énfasis en su capacidad para poder aprender continuamente, regular sus procesos y reflexionar acerca del uso de los conocimientos que va adquiriendo, es decir que “aprenda a aprender” (Torres, 2000). Manejar información también es una competencias que exige mucho por parte de los individuos como aprendices autónomos puesto que debido a las condiciones actuales y al avance gigantesco de la tecnología se hace posible un acceso más sencillo a las redes de información, las TIC´S integran medios muy eficaces para la difusión de corrientes teóricas nuevas que en otros tiempos tardaron décadas en llegar al país, e inclusive se puede interactuar con otros individuos de otras nacionalidades en tiempo real; toda esa información evidentemente no sirve de nada si el cibernauta no sabe analizarla ni emplearla de manera eficaz en contextos determinados.
1.3 ¿Qué hacer ante el desfase del curriculum imperante con los requerimientos de la sociedad actual? La transición de un curriculum formal a un curriculum real en las aulas.
Los docentes se encuentran ante un reto de colosales dimensiones, aunque no imposible de lograr, el formar a través del curriculum que le es impuesto y que muchas veces retoma con desagrado pero que a la vez le sirve como pauta para formar individuos con características necesarias, pero con la posibilidad de dotarlos de herramientas fundamentales para desenvolverse en la vida y tener éxito, esas herramientas serán el sello distintivo que lo diferenciarán del resto de la población y de las masas generadas por el sistema político, económico y sociocultural imperante. Esas características deben ser constructo del estudiante en conjunto con los profesores y todos los actores que participan en su formación, para ello obviamente se debe renunciar al papel pasivo del docente, al aplicador, la postura del “todo logo”, el ególatra y debe dar paso al “Animador del aprendizaje” (Lipman, 2005)
Un planteamiento que puede potenciar el desarrollo de un perfil de egreso deseable desde el enfoque humanista y productivo es integrar en el curriculum dos grandes elementos que son imprescindibles a la hora de planear un proyecto de desarrollo, en específico a la hora de planear un curriculum para la sociedad, esta integración consiste en contemplar lo que hasta ahora a abordado Stenhouse quien planea que las perspectivas filosófica y sociológica son, en definitiva, las dos caras de una misma moneda, en los dos casos el interés está en el contenido del currículum pero, mientras la perspectiva filosófica tiene como eje la naturaleza del conocimiento y averiguar cuál es el más valiosos en cualquier tiempo y lugar, en la perspectiva sociológica el interés se sitúa en la relevancia del conocimiento en el presente, en sociedades concretas.
En las sociedades como la actual donde producción y reproducción de bienes (materiales y culturales) se encuentran separados hay que buscar un modo de enlazar ambos contextos para evitar que se produzcan fisuras y discontinuidades entre ellos. Esto se hace seleccionando, clasificando y transformando los conocimientos y las destrezas necesarias para participar en la vida social en “textos” que representen, recreen, ese mundo social. De esta forma se garantiza que, en un momento determinado, los individuos más jóvenes pueden incorporarse al mundo de la producción estando en posesión de los conocimientos y destrezas requeridos.
Un asunto que sin lugar a dudas merece ser tomado en cuenta es el hecho de que el currículo es experimental y flexible. Esto significa que, el diseño y la implantación del currículo tienen que ser parte del mismo proceso de constante investigación y evaluación; que debe ser elaborado en detalle, o reformulado, por los docentes para que en efecto responda a las características de sus estudiantes. No puede verse el currículo como una camisa de fuerza, sino como una guía para orientar y estructurar de modo más efectivo un proceso de enseñanza que suscite aprendizaje (Peters, 1977). Para ello, es necesario que el currículo sea objeto de investigación y evaluación constante en términos de su eficiencia y efectividad.
En cuanto al trabajo del docente, el currículo no describe lo que ocurre en el salón de clases o en una institución educativa, sino que prescribe lo que en términos generales debe ocurrir. Desde luego, muchas veces el currículo prescrito y lo que verdaderamente ocurre en el salón (el currículo ejecutado) clases no coinciden. El currículo puede entonces convertirse en una distorsión de la realidad; en ideología (Jackson, 1995). Esta distorsión de la realidad cobrará sentido en la medida que los docentes impriman la significancia en cada una de las prácticas que llevan a cabo con los alumnos y en el momento de que se den cuenta de que tampoco son reproductores de la sociedad actual ni títeres del sistema imperante.
Conclusiones
Algunas reflexiones para concluir son las siguientes:
Se pueden atribuir a múltiples factores el fracaso de los sistemas educativos en el mundo, se puede culpar al sistema político, económico, social, cultural, a conflictos de intereses, sin embargo los docentes tienen la última palabra al decidir ser reproductores de la sociedad o encausadores de un modelo educativo libertador.
Guiarse por el curriculum formal no significa ser cómplice de la aristocracia ni de las desigualdades sociales en el mundo, aplicarlo como una receta de cocina es el papel más infame que puede adoptar el profesional de la educación.
La sociedad cambia, los sistemas educativos evolucionan, los requerimientos también pero lo que sin duda no debe perderse es el enfoque teleológico de la educación, que es encausar la vida del hombre hacia la búsqueda de su propio ser en relación a su existencia y el mundo que le rodea.
Y para finalizar…
El mundo capitalista, los intereses mundiales y los cambios tan rápidos que se presentan día con día en nuestra sociedad son una bomba de tiempo que tarde o temprano habrán de estallar, cada vez que se hacen esfuerzos por generar un curriculum al vapor tiene por consecuencia aletargar el momento de la destrucción; el hecho no es retardar los efectos, sino encontrar la combinación que desactive el mecanismo que transgrede esa transcición, lo ideal es que esa clave tenga como directrices el desarrollo productivo, que le permita integrarse a una sociedad, interactúe y participe en el desarrollo económico de su país y el humano como individuo libre y consciente de su acontecer y de su papel en la sociedad.
Referencias bibliográficas
BERNSTEIN, BASIL (1985), "Clasificación y enmarcación del conocimiento educativo", en: Revista Colombiana de Educación, 1er. Semestre
DAVINI, MARIA CRISTINA (1999), Curriculum, UNQ, Bernal, Enfoques teóricos del currículum, pp 49-79
HUEBER, H (1983), Cap.10 "El estado Moribundo del currículum", en Gimeno Sacristán, José y Pérez Gómez, Angel (comps): La enseñanza, su teoría y su práctica. Akal, Madrid, pp. 210-222. ·
KEMMMIS, STEPHEN (1988), Cap.3 "Hacia la teoría crítica del Curriculum", en: El currículum más allá de la teoría de la reproducción, Morata. Madrid, pp.78-93.
Román, M. y Diez, E.: (1999) “Aprendizaje y currículum: Didáctica socio – cognitiva aplicada”, Madrid, Eos. 1999
Sacristán, Gimeno J. (1998). “El curriculum. Una reflexión sobre la práctica”. Madrid. Editorial Morata. Págs. 69-75.